construccion,eeuu,inversión,mercado inmobiliario,curiosidades,mercado inmobiliario internacionalEn 2006, cuando la economía estadounidense todavía estaba en auge, sólo hubo 486 interesados a este programa llamado EB-5, según los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de EE.UU. (USCIS, por sus siglas en inglés).
Los promotores de proyectos aprobados por el gobierno suelen buscar inversionistas de países como China e India dispuestos a pagar US$500.000 a cambio de una tarjeta de residencia de dos años que puede hacerse permanente una vez transcurrido ese período. Las inmobiliarias apuntan a Asia porque creen que allí hay una gran cantidad de inversionistas ricos que quieren ingresar a EE.UU.
En comparación, pocos permisos de residencia han sido otorgados a inversionistas latinoamericanos a través de este programa, según datos del Departamento de Estado de EE.UU. En el año fiscal concluido en septiembre de 2009, sólo fueron expedidas 79 visas con el EB-5 en Sudamérica y otras 57 en México, Centroamérica y el Caribe, frente a las 1.979 concedidas en China. En 2007, apenas 10 fueron otorgadas a inversionistas de Sudamérica y 7 a personas de México y Centroamérica.
Desde su creación, el programa se ha utilizado en diversas inversiones en industrias como la manufacturera y la turística. Pero en medio de la crisis, las empresas de bienes raíces han acudido al EB-5. Quizás el usuario más relevante sea la inmobiliaria Forest City Ratner de Nueva York, que está aprovechando el programa para la construcción del nuevo estadio del equipo de baloncesto Nets en Brooklyn, que será parte de un proyecto residencial más grande.
Los promotores, que han indicado que buscan fondos para refinanciar un préstamo y construir infraestructura, en las últimas semanas recibieron compromisos por US$249 millones de 498 inversionistas, según fuentes al tanto de la situación. Esta suma, que tiene un costo más bajo que la financiación tradicional, habría sido difícil de recibir de un banco o prestamista común.
Normalmente, estas financiaciones se tramitan a través de una filial de la empresa o un intermediario que recauda el dinero de los inmigrantes y lo pone a disposición de la inmobiliaria, a menudo a través de préstamos.
El New York Regional Center, el intermediario que organizó la financiación para el estadio de los Nets, también tiene la intención de buscar US$77 millones a través del programa EB-5 para reanudar un proyecto estancado de más de US$90 millones para construir un hotel y tiendas minoristas en el Bajo Manhattan, según fuentes vinculadas a la operación. Ese proyecto de remodelación del histórico edificio Battery Maritime fue planeado por primera vez por el promotor inmobiliario Dermot Co. en 2007, pero fue abandonado cuando los mercados de crédito se congelaron al año siguiente.
El año pasado, sin poder aún encontrar financiación privada, Dermot acudió al programa EB-5 y en los próximos meses espera empezar a recaudar fondos de solicitantes de residencia.
Si bien el gobierno de EE.UU. no revela cuántos proyectos hay en marcha en el EB-5, un muestreo de proyectos anunciados públicamente indica que adicionales urbanizaciones inmobiliarias por valor de cientos de millones de dólares están en distintas etapas de financiación a nivel nacional.
El promotor de un plan hotelero de US$150 millones en Florida dijo que intenta conseguir US$80 millones a través del EB-5 y que recientemente estuvo en China buscando inversionistas.
Asimismo, un nuevo hotel Marriott concebido para la zona céntrica de Milwaukee recibió la aprobación del Consejo Municipal el mes pasado y los urbanizadores tienen la intención de recaudar una significativa porción de los US$50 millones que necesitan mediante el programa.
“Es una alternativa atractiva”, afirma Evan Zeppos, portavoz de la inmobiliaria Jackson Street Management de Milwaukee. “Cualquier promotor sabe ahora que para obtener financiación el grifo es muy estrecho”.
El programa es popular entre algunos miembros del Congreso que han acudido a él para impulsar el empleo en sus distritos y, por lo general, no ha generado fuertes críticas de los grupos anti-inmigración. Miembros de centros de estudio conservadores han dicho anteriormente que aceptan el programa dado su tamaño relativamente pequeño, que tiene un tope de 10.000 visas al año.
Sin embargo, esta avalancha de interés en el programa ha generado preocupación, e incluso algunos partidarios reconocen que existe la posibilidad de que se abuse del mismo a medida que aumenta el número de proyectos de alto riesgo.
A los inmigrantes sólo se les concede la residencia permanente si el proyecto ha creado al menos 10 empleos por inversionista. Si el proyecto fracasa y no se crean puestos de trabajo, tienen que salir del país a los dos años y no reciben el permiso de residencia. Además, pueden llegar a perder sus inversiones.
Un gran número de promotores y otros involucrados en la industria señalan que los proyectos de alto riesgo pueden fácilmente pasar la inspección, por lo que la responsabilidad de hacer juicios sobre su viabilidad recae en los inmigrantes que aspiran a la residencia, que no tienen grandes recursos para examinar los proyectos.
“El meollo de la cuestión es que si los proyectos no salen adelante como estaba planeado, los trabajos no se crean; las residencias son rescindidas después de dos años”, dice Sam Sutton, miembro gerente de Lake Buena Vista Resort LLC, una empresa interesada en el EB-5 para ampliar una urbanización de apartamentos en Florida. “Eso causará grandes problemas con el programa en general”.
Un portavoz de la USCIS explicó que todos los proyectos están obligados a presentar un plan de negocios que debe ser aprobado en base a su viabilidad económica. La agencia puede revocar licencias de compañías intermediarios que facilitan la financiación e inversión para los proyectos, agregó.
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